14 de octubre de 2019

Era octubre



Era octubre.
Nos abríamos paso
entre la multitud;
íbamos al frío
del hombre común,
desde nuestro silencio.
¿Quién es cobijo en la ciudad?
¿Por qué van ciegos?
Recogíamos (nuestros)
sueños rotos, pisoteados
y sucios.
¿Quién fue el primero en matarlos?
¿Por qué lo hacen?
Nos quedamos con la ausencia
y el silencio. Invisibles e ignorados.

Calles atestadas.
Rostros y sopores.

Era octubre.
No había hojas en el suelo.
Nosotros, esquivábamos a la gente.
Desde una esquina cualquiera,
habitamos el infierno
—hasta hacerlo nuestro—
y seguimos, entre empujones,
avanzando hacia el ocaso.


-Verónica Calvo-

7 de octubre de 2019

La noche trae calma

Donde el día abraza a la noche,
fina línea del horizonte,
mi espíritu cimbrea.
Coro de estrellas blancas,
sinfonía placentera,
me uno al canto de ellas.

De este velo azabache,
desprendido del cielo,
recojo el misterio.
Ardo y me rehago,
en esta sutil evocación,
donde la paz abarca
el contenido de este cuerpo,
cansado del día saturado
de obstáculos y palabras.

Donde la noche,
me abraza y despoja
de tanto tanto,
siento que soy lo que Yo Soy,
presencia muda amplificada.

Mis palabras, abandonadas.
Luchas vencidas, otras, ganadas.
Del horizonte perdido,
en la noche, hay calma.

-Verónica Calvo-

22 de septiembre de 2019

Regresar

-Imagen tomada de DeviantArt -

Regresar es siempre
volver al lugar que haces tuyo,
y sentirlo lejano,
                       ajeno,
                              extraño.
Miras las paredes,
los libros (estos son fieles),
y los recuerdos en alguna balda
de la estantería, ahora, anodina.
Lo tirarías todo
(menos los libros, ellos no mienten),
y harías de tus paredes un grafiti
con olas y gaviotas;
con helechos y musgo del verde bosque.

No haces nada,
porque sabes que volverá la pátina.
La rutina del vivir día a día,
la inercia del tiempo muerto,
entre pagar facturas y sobrevivir domingos.

Te acercas a la estantería
y elijes un libro
(los libros siempre te auxilian)
mientras esperas reconocer,
todo esto que es tan tuyo como ajeno.

-Verónica Calvo-

9 de septiembre de 2019

Raíz

-Imagen tomada de la red-
Regresar a la raíz;
a lugares familiares
y recordar, palabras,
de la infancia de mi madre.

Pasear bajo la lluvia,
siempre presente,
en el inmenso cielo norteño.

Dejar huellas,
en la húmeda arena,
de una playa desierta.
Ser gaviota mecida por el viento.
Volver a ser sal y tierra.

Volver al instinto primordial.
Al lugar mágico,
donde no hay galerna.

Regresar a la raíz,
de una alta sequoia,
que me representa.

Volver, es regresar
a esta raíz,
cubierta de sueño y espera.


-Verónica Calvo-

19 de agosto de 2019

Punto final

-Imagen Brooke Shaden-
Los poemas,
que te escribí,
saturada de palabras,
con los libros
que me regalaste,
están guardados.

Mis paisajes solitarios
y tu imposición,
de sol en vez de luna,
están (casi) olvidados.

Las cenizas, esparcidas.
 -Ahora, oda a la vida-.

Tus tiempos muertos.
      Mis tiempos vivos.

Atrás queda,
un borrón oscuro,
diluido en esta luz,
del nuevo camino.

-Verónica Calvo-

8 de agosto de 2019

Edgar Allan Poe: Solo

-Imagen tomada de la red-


Desde los días de mi infancia no he sido
como eran otros, no he visto
lo que otros vieron, no he podido extraer
mis pasiones de la primavera común,
no he recibido de la misma fuente
mi duelo, ni he podido despertar
el deleite, con armonía, en mi corazón;
y todo lo que amé lo amé solo.
Entonces, en mi infancia, en el alba
de una vida más turbulenta, surgió
tanto el abismo del bien como del mal
el misterio que todavía me tiene encadenado:
del torrente o de la fuente,
del rojo risco en el monte,
del sol que giraba y me rodeaba
con su otoñal tinte de oro,
el rayo que en el cielo,
al pasar cerca, estalló,
del trueno y de la tormenta;
y de la noche que tomó la forma
—cuando el resto del Cielo era azul—
de un demonio ante mis ojos.

-Edgar Allan Poe-

30 de julio de 2019

Estío

-Imagen Duy Huynh-

Estío. Todo es amarillo.
Hora de inventar
un paisaje poblado
de azucenas.
Hora de arrancar
la sombra, que habita,
entre mi yo y la niebla.

Estío. 
       Hastío.

Queda caminar
hacia el olvido.
Qué poco importan ya,
los pasos perdidos.

Hastío. 
         Estío…


-Verónica Calvo-

16 de julio de 2019

En la noche

La ventana abierta
a la noche.
Un coro de estrellas
nos observa.
Entre tu cuerpo y el mío,
media algo parecido a un siglo.
De tu susurro
a mi aullido.
De lo que buscas,
y yo, he perdido.

El silencio instalado
en esta quietud noctámbula.
Tu mirada
en la mía reposada.
Afuera la ciudad, calla.

En la lejanía
ecos de pisadas.
Son tus sueños
camino del suicidio.
Son mis arterias
de realidad, saturadas.

Y a pesar del (des)encuentro,
la noche abre nostalgias.


-Verónica Calvo-

2 de julio de 2019

Insomnio


-Imagen Hu Jun Di-
Del silencio roto.
Al filo del horizonte,
cuelgo el insomnio.
Sombra
cobijada en el rincón.
Triste fantasma
que llora su inmortalidad.
Al fondo, un eco.
Tal vez un latido,
o dos, rasgan esta (in)quietud.

Del silencio envolvente.
En el horizonte, un filo.
Insomnio (de fondo)
donde la sombra
acaricia fantasmas.
Llantos y ecos.
Todo es ajeno.

Y ese silencio
que todo lo puede.
Y este sueño,
esquivo en el estío.

Y entonces… todo es más Noche.


-Verónica Calvo-

13 de junio de 2019

Trini Reina: La aridez de la tormenta

-Imagen Trini Reina-
De repente la tarde

De repente
la tarde fue tornándose triste.
La certeza desinfló el globo del júbilo,
y tendió celada a la alegría.
El gris fue ocupando espacios
y la soledad apaleó su nieve
sobre la trinchera de la esperanza.
El desengaño manchó
la fiesta del crepúsculo
y la derrota entonó,
su insano canto.




Cielo vespertino que alienta

Cielo vespertino que alienta
en mis ojos la penumbra.
Desde mi ventana observo
crecer las sombras
y mi piel se unge de melancolía.
Memoria de otras tardes
en que los violetas tardíos
me trasminaban de alegría.


Estos dos poemas pertenecen a La aridez de la tormenta, un delicado y precioso poemario (plaquette)  de Trini Reina.
Puro sentimiento, donde se vacía, con ese saber de la buena poeta; nos llena de crepúsculo, de espera, de ir y venir en el día hacia la noche. De fondo, hay entrega, hay certeza, hay aceptación y mucha introspección. Cada poema, es un paisaje,donde lo cotidiano se vuelve reflexión y profundidad.
Trini es una de mis poetas favoritas.

Gracias, Trini, por haberme regalado este poemario tan íntimo, que es una joya y una delicia.
Eres Grande, como poeta, y como persona.

6 de junio de 2019

Rebelión

-Imagen Martin Stranka-
Al alba,
un canto.
Voces que no callan.

Cantan rebeldía
ante tanta mordaza.
Visten bandera blanca
que cimbrea a cada paso.

Una espera en la encrucijada.
Miradas de soslayo,
palabras silenciadas.

Esperan, rígidos,
asustados, escuchando
ese canto que rasga
cada madrugada.
(Pero callan).

En la encrucijada
queda el barro de las vidas;
todo aquello que delegan.
Queda apenas, nada.

Y cantan, cuando pasan
por la esquina, mordiendo
injurias e injusticias
de los que, en la encrucijada, callan.

-Verónica Calvo-


30 de mayo de 2019

Detrás de la niebla


-Imagen Katia Chausheva-
Detrás de la niebla,
la silueta.
Portento delicioso,
valle fecundo
y pabellón de poesía.

Hacemos del mundo, arena.

Fue lecho donde esparcir cenizas;
olvidos de luna y frío.
Mundo de ausencia,
nieve en la memoria
y renacimiento tras el deshielo.

Detrás de la niebla
vive el espejismo.

Y nadie sabe lo que duele,
hasta que se ha perdido.

-Verónica Calvo-

23 de mayo de 2019

A veces

-Imagen Duy Huynh-

A veces
eres nube
que presagia borrasca.
Otras,
te camuflas en la música,
y te vuelves primavera.

Llueve sobre mí.
Hazme melodía,
nutriente y manantial.

-Por lo que te dije
y lo que callé.
       Por lo que me diste
       y no acepté-.

Para ti,
a veces, soy penumbra.
Otras,
la luz que se ve
desde el final del pozo.

Que a veces somos,
inventamos, recordamos
o anhelamos.
Que estas veces
dependen de nosotros.
Que nosotros somos
tú y yo bajo la sombra.

-Por lo que vivimos
y lo que dejamos de vivir.
      Por todo lo que fuimos,
      y por lo que queda por vivir-.

-Verónica Calvo-
 (Octubre, 2005)

16 de mayo de 2019

Madrid

-Imagen tomada de la red-
Aquí, Madrid,
más o menos
como siempre.
Otro día anodino,
impersonal y bullicioso.

Nada nuevo que contar.

En el metro,
la fila para adquirir el billete,
se me antoja kilométrica.
El andén suda,
entre cuerpos impacientes,
por el retraso del tren.

Yo, leo.
Paciente y mansa.
Como una oveja.
Yo, siempre, leo.

Afuera,
en esa superficie contaminada,
donde el anonimato está asegurado,
hay:

atasco de coches.
Atasco de ¿vivientes?
Atasco de sueño.
Atasco de insatisfacción.

Es el Madrid,
del maratón diario.
Ya os lo he dicho,
todo está,
más o menos,
como siempre.


-Verónica Calvo-

11 de mayo de 2019

El momento

-Imagen tomada de la red-
Llega el silencio,
el instante donde
todo lo grande,
se hace pequeño.
Es momento de callar,
morder la esquina del verso
y volar en la inmensidad del cielo.

Llega la hora crepuscular,
-donde la sombra se alarga-
y miras el lucero vespertino,
que señala otro puerto.

Llega la página en blanco,
un bolígrafo negro
y el ir hacia dentro.

Es hora de ir a otros encuentros.

-Verónica Calvo-

27 de abril de 2019

Mujer en día de lluvia

-Imagen Albert Soloviev-
El día va muriendo
en un paisaje difuminado.
Llueve, desde el centro del cielo,
y todo es belleza. Y todo es silencio.

Las calles, desiertas,
visten melancolía y se perfuman
con los aires de otro tiempo.

Una mujer, cobijada en su silueta,
espera algún prodigio.
Tal vez una carta que no fue escrita,
tal vez la visita de quien jamás vendrá.

Yo la veo en su ventana.
Tan triste, tan sola.
Ausente y rota.

Y mientras llueve,
siento en mi alegría,
la sombra que deja una mujer,
amparada en su pasado.


-Verónica Calvo-