14 de agosto de 2017

Un Poeta se queda

-Imagen Duy Huynh-
He visto tu trigo
ausente de consciencia.
He saboreado
mil cuerpos en tus versos.
He ascendido
y agarrado tu cometa.
Llévame a ser ceniza
antes de ver la aurora.
Nutre con arcilla
este vacío de tanta deshora.

Quédate. No molestaré.
Instálate, como ese pájaro de tu verso,
que vuela en la cárcel de su cielo,
y dame más poesía.

Sí, Poeta,
no lo sabes, pero te quedas.


-Verónica Calvo-

2 de agosto de 2017

Alberto Conejero: Como recién llegado al mundo


-Imagen tomada de la red-


Como recién llegado al mundo,
a la estampida de raíces a la que llamamos vida,
aprenderás de nuevo el orden de los astros,
la laboriosa ciencia de ser en otros
otra vez solo, tú,
polizón de los días que aún te aguardan.

No esperes el asilo de los pájaros.
No aguardes el consuelo de la nieve.
Aquí, arrojado, aprendiz del oficio
de intemperie, comprenderás, tarde o temprano,
que no hay albergue en el corazón de un náufrago,
si no es para las olas.

-De Si descubres un incendio-

27 de julio de 2017

Email

-Imagen tomada de la red-
Recibí un email
muy afectuoso.
Me preguntaba si estoy mejor
y si la vida me sonríe de nuevo.
Después de las formalidades,
pasó a presentarse.

Dijo que lee mis poemas
desde hace años;
aseguró tener mis poemarios
en la mesilla de noche y
acabó pidiéndome que, por favor,
deje la poesía sombría
y vuelva a mis orígenes,
aquellos donde versaba
al amor continuo con sus florituras.

Me pregunto
con quién me habrá confundido.


-Verónica Calvo- 

20 de julio de 2017

Exposición: Madama Butterfly y la atracción por Japón.

-Imagen: Crisantemas, de Pedro Sáenz y Sáenz-


Madama Butterfly y la atracción por Japón. Madrid, 1868-1915


El 20 de noviembre de 1907 se presentó en el Teatro real de Madrid la ópera Madama Butterfly de Giacomo Puccini. Ciento diez años más tarde -coincidiendo con una nueva programación de la ópera de Puccini en el Teatro Real-, el museo organiza una pequeña muestra que sitúa aquel estreno en el contexto de la moda japonista que recorrió gran parte de Occidente en el último tercio del siglo XIX, y de la que Madrid también fue partícipe.

La exposición reúne unas cuarenta y cinco piezas de formato y técnica diversa, a través de las cuales se ofrece la ocasión de profundizar en el temprano coleccionismo madrileño de arte japonés, en la popularización de la cultura nipona a través de la moda, el teatro y la música de la época, y en la impronta de Japón en pintores e ilustradores activos en la capital en el cambio de siglo.

Un destacado apartado está dedicado al propio estreno de la ópera de Puccini en el Teatro Real de Madrid, en 1907, bajo la dirección de Luis Paris. En él se pueden contemplar por vez primera las fotografías de geishas utilizadas para diseñar los decorados y mobiliario, así como los figurines originales, obra de Joaquín Xaudaró.

22 de junio - 27 de agosto de 2017

Museo Thyssen-Bornemisza
Paseo del Prado,8
Madrid

Lugar: balcón primera planta
Hora: lunes de 12:00 a 16:00 y de martes a domingo de 10:00 a 19:00
Entrada gratuita


La exposición es muy pequeña, ya que consta de 46 piezas entre objetos, cuadros y lo relacionado a la ópera de Madama Butterfly, pero merece la pena solo por ver el cuadro de Pedro Sáenz y Sáenz, Crisantemas, propiedad de la Exca. Diputación Provincial de Málaga.

13 de julio de 2017

Mente humana

-Imagen Brooke Shaden-

De nada sirve la huida
ni escalar las altas cimas
en las que pretendes el olvido.
Tal vez morir día a día
no sea ese espanto en la creencia.

Ahora te sometes.
                           Ahora te rebelas.

Repasas
hasta donde alcanza la memoria.
Te agitas, gritas en silencio
y muerdes la soledad que te anida.
Angustia vital. Depresión. Pozo.

Ahora no lo asumes.
                               Ahora lo asimilas.

Qué extraño se hace
saberse contenido en la estructura.
Cuánto ahogo sientes
en esta prisión donde, en verdad,
no eres… ¿y qué eres?

Ahora lo crees.
                       Luego, lo olvidas.


-Verónica Calvo-

7 de julio de 2017

Baudelaire: Tristezas de la luna

-Imagen tomada de la red-

Esta noche, la luna sueña con más pereza;
Tal como una beldad, sobre numerosos cojines,
Que con mano distraída y leve acaricia
Antes de dormirse, el contorno de sus senos,

Sobre el dorso satinado de las muelles eminencias,
Desfalleciente, ella se entrega a largos espasmos,
Y pasea sus miradas sobre las imágenes blancas
Que trepan hasta el azur como floraciones.

Cuando, a veces, sobre este globo, en su languidez ociosa,
Ella deja escapar una lágrima furtiva,
Un poeta piadoso, enemigo del sueño,

En la cavidad de su mano coge esta lágrima pálida,
Con reflejos irisados, como un fragmento de ópalo,
Y la coloca en su corazón lejos de las miradas del sol.


(De Las flores del mal)

2 de julio de 2017

Desde que te fuiste


-Imagen Duy Huynh-
Desde que te fuiste
la almohada no huele a lavanda,
ni existen los paseos de domingo.
La noche es menos callada
porque el sueño es más esquivo.

Antes eras tú,
y era yo,
porque éramos nosotros.
Ahora soy yo
y el cansancio extremo de los días.

 -Verónica Calvo-

28 de junio de 2017

José Rodríguez Infante: Una parada obligatoria


-Imagen: Círculo Rojo- 

Sinopsis

Estos relatos nacieron porque el azar quiso poner ante mis ojos a una serie de personajes que, sin decir palabra, hablaban por si mismos. No buscaba contar nada concreto, ni pretendía llevar a cabo ningún sesudo estudio etnológico, pero ahí estaban y ante las situaciones en los que me los encontré, me dieron el impulso para que al final fueran ellos mismos quienes escribieran su biografía. Las pasiones que desarrollaron o los valores que pusieron en boga, son fruto de su propia intención de vivir. Como no tengo dotes de pintor, ni de fotógrafo, no pude manchar un cuadro, ni plasmar un retrato; tomé lo que más a mano tenía, la pluma, y dejé que la tinta fluyera a su antojo. Los personajes han cogido sus cartas y se muestran dispuestos a comenzar la partida. Esperan impacientes. Ahora te toca a ti, lector, participar o no de su juego.


«… el motivo de mi visita a esta hora, tan inusual en mí, no es para sorprenderos en vuestro quehacer diario, que de eso no tengo queja alguna, sino para aclarar qué ha pasado en la cámara en las últimas veinticuatro horas, donde, según mis noticias, ha desaparecido un yogur.»


 José Rodríguez Infante despliega su saber, a la hora de escribir estos trece relatos, pues no pierde el hilo, mide el tiempo y lo acopla para que nada falte y nada sobre, despliega su imaginación y fluye en la trama presentándonos personajes y situación de manera limpia y concisa.
  Nos sumergimos en historias que nos harán sonreír, nos aflorará la ternura, la reflexión, el humor, la ironía y hasta participaremos del surrealismo tratado desde la cotidianidad. Nada nos parecerá exagerado o improbable. El autor sabe conducir al lector a ese mundo donde vivir en un contenedor de basura, por ejemplo, se hace normal, o que la Virgen de las Nieves nos cuente su historia desde la mortalidad más que desde la sacralidad y nos saque más de una risa, no ha de ser tarea sencilla si no ha planificado bien la trama y su estructura.


«… fue un pastor, para no variar, que andaba un día por aquí con las cabras y no habían hecho más que depositarme en lo alto de una mata, cuando me vio y como esta es una zona donde nieva con frecuencia, el buen hombre pensó que yo era un copo de nieve que había tomado esa forma, me buscó un recoveco apropiado y, durante un tiempo, tan solo él sabía de mi existencia, hasta que un día, con unas copitas de más, se fue de la lengua, se enteró el cura del pueblo y se presentó aquí con una comitiva que, sin venir a cuento, porque yo estaba más tiesa que todas las cosas, se arrodillaron, lanzaron plegarias al cielo y al grito de ¡la virgen, la virgen! el pastor añadió ¡de las nieves! Y se me quedó el nombre, que a mí no me gusta mucho porque eso delimita mi parcela creativa, pero, ¿qué le vamos a hacer?, los feligreses son así.»


El autor se ha arriesgado con Una parada obligatoria debido a la disparidad y es justamente eso lo que hace que este libro sea ameno junto a lo ya dicho. En cada relato hay un fondo de valores humanos, pero eso os toca a vosotros reflexionarlos si os animáis a leer este libro.
  Por mi parte he disfrutado mucho su lectura y volveré a releer cada relato cada tanto.
  Os lo recomiendo.

Editorial: Círculo Rojo
Nº de páginas: 144
ISBN: 9788490952283
Precio: 13€


24 de junio de 2017

Hoguera

-Imagen Karol Bak-




Si su voz quedó amordazada,
¿quién canta en la alborada?
Desviste su cuerpo de lluvia
y se hace un vestido de plumas.
Se observa en el espejo
y no reconoce la ceniza que refleja.
Sale del enmarañado tiempo
y siente el pulso de la vida.
Abre un cofre y guarda
rostros grises y palabras de navaja.
Al crepúsculo arderá en la hoguera
todo aquello que fue y que no necesita.

Llamas y rescoldos serán adorno,
en el crepitar de la noche,
llevando humo a las estrellas.
Aspirará el olor de la leña
mientras sobrevuela el fuego
que la asesina y renace en este ritual
de la Noche de los Tiempos.
Y se coronará con laurel
alzando su rostro al cielo.

Y después,
sobre la ardiente tierra, nuevas huellas.

-Verónica Calvo-

19 de junio de 2017

Ha muerto un año

-Imagen tomada de la red-
Ha muerto un año
envuelto en la tristeza.
En mis venas un paisaje
que se torna primavera.
Apoyo la cabeza en una nube
y el sol acaricia mis pestañas.
La desgana, el insomnio, las ojeras,
y las vértebras marcadas
son vestigios que el tiempo borrará,
aunque quede el eco del pasado
resonando cada tanto.

Y yo me visto por entera con el campo.
Y perfumo mis cabellos con la mar.
Y en mis huesos los ancestros y sus raíces.

 Quedará lo importante.
                                  El resto será aire.

-Verónica Calvo-

12 de junio de 2017

Japonismo: Tanka (2)





Suave mirada
abanico de encaje
negras pestañas
acarician el aire
con secretos mensajes

-Verónica Calvo-

8 de junio de 2017

José Hierro: El enemigo

-Imagen tomada de la red-

Nos mira. Nos está acechando. Dentro
de ti, dentro de mí, nos mira. Clama
sin voz, a pleno corazón. Su llama
se ha encarnizado en nuestro oscuro centro.

Vive en nosotros. Quiere herirnos. Entro
dentro de ti. Aúlla, ruge, brama.
Huyo, y su negra sombra se derrama,
noche total que sale a nuestro encuentro.

Y crece sin parar. Nos arrebata
como a escamas de octubre el viento. Mata
más que el olvido. Abrasa con carbones
inextinguibles. Deja devastados
días de sueños. Malaventurados
los que le abrimos nuestros corazones.



De "Cuanto sé de mí" 

4 de junio de 2017

Nick

-Imagen (detalle) Christian Schloe-

Que leen un nick
y la imaginación vuela
saturando los rincones insatisfechos.
Reverbera como un lucero
adornando la eterna noche solitaria.
Nick que se hace nombre. Inspira,
eleva, rescata, revive y resuena.
En sus cuerpos tiembla y desea.

Y no saben quién
tras ese nombre se esconde,
vive, sueña, ofrece o perece.
El deslumbramiento
refleja el vacío, el hastío,
el aburrimiento de la vida,
o su falta de ella.

Y no lo dudes que llegará el día,
y sobre todo la noche,
en que ese nick/nombre 
se haga la más brutal realidad
y no sea ese lucero maravilloso
que inventaron en sus expectativas.
De ahí al desencanto
y, por ende, al drama,
mediará un segundo
y serás responsable subsidiario
de toda la ira que puede habitar
en un corazón humano.


 -Verónica Calvo-

26 de mayo de 2017

La añoranza

-Imagen Paula Bonet-


La añoranza
de húmedos besos;
de la caída del cielo
al infierno y viceversa.
Salir de la refrescante penumbra
al ardiente páramo, desnuda.

La añoranza
de llevar el deseo
entre los huesos;
la piel suspendida
de unos dedos.
La fragancia del aroma de tormenta
mientras me engalano con su aliento.

Ta vez la noche regada de espuma
me sorprenda, aun despierta, en su voluptuosidad.

-Verónica Calvo-


22 de mayo de 2017

Stand by


-Imagen Duy Huynh-


Me harté de subir cimas
y de bajar(las) rodando.
Me saturé de las noches
sin sus días y de esos días
que oscurecieron, aún más, sus noches.

Me apenó el dolor
de cada separación; el dolor
de la imagen de la desolación.
¿Sabes de qué hablo?
Entiéndelo: es ese dolor
que te quiebra la respiración.

Me hice viento
ante tanto verso de amor
que me roza la incredulidad.
Me fugué del pensamiento
y bajo el sagrado tejo,
descansé de tanta vida.

Y ahora…
La gran incógnita ante el escepticismo.

-Verónica Calvo-

18 de mayo de 2017

Del vendaval y la guerra


-Imagen Brooke Shaden-

La mente como un vendaval
produce la palabra violenta.
Quieres el alivio del olvido
mientras desenfundas
el reproche y dejas libre
el caos donde habitas.

Provocas incendios
donde quemar la ira
que te alimenta;
la ira que te produce
tu incapacidad de vivir.
Y te vuelves víctima
acusadora de pareceres.

Saber dañar no es meritorio.
Si te defraudé fue por tus altas miras
ajenas a la verdad que ofrecí.
A tus intenciones de guerra,
le brindo mi mente oscura.
Es decir, el más absoluto mutismo.


-Verónica Calvo-

14 de mayo de 2017

Bajo la lluvia


-Imagen tomada de la red- 


Lenta paseo bajo el gris del cielo.
Qué sola este domingo está la calle.
Hojas secas se abrazan a mi talle,
me amparo y refugio bajo este velo.

Bajo la lluvia escondo la tristeza
que ha dejado el recuerdo inoportuno.
Mejor sentir que no tener ninguno
de aquellos días llenos de belleza.

Añoro de su cuerpo la fragancia,
el cálido abrazo que me estremece
y su voz llamándome en la distancia.

Así en soledad lo perdido crece,
te deja como un huérfano en la infancia
buscando en la lluvia, el amor, que ofrece.


-A Manel, que partió hace un año-

-Verónica Calvo-

10 de mayo de 2017

Alejandra Pizarnik: A la espera de la oscuridad

-Imagen tomada de la red-

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
Perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos