1 de noviembre de 2017

En el Camposanto

-Imagen tomada de la red-
Por el muro húmedo trepa la yedra
en este camposanto y su silencio.
Paseo por sus tumbas; lo evidencio:
nombres olvidados, gastada piedra.

En esta oscura noche solo hay bruma
y un halo misterioso, como un velo,
me invita a enfrentar y lo desvelo,
sintiendo que mi miedo lo perfuma.

Sentada en esta tumba y su blancura
escucho lejos una melodía
de voces cristalinas. Qué hermosura.

La luz de vela que asemeja al día
portada es por perdida ánima oscura.
Me mira. Ahora soy su melodía.


-Verónica Calvo-

36 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Abrazo.
De corazón.

Maite Lorenzo dijo...

Precioso poema,Verónica. Mis abuelos tenían la costumbre de visitar el cementerio de noche, recuerdo una vez que fui con ellos y es cierto la sensación de ver las velas encendidas...
Un abrazo muy fuerte

Verónica Calvo dijo...

Otro para ti, Toro Salvaje.
Este cementerio es cada día más lúgubre.

Bss.

Verónica Calvo dijo...

Los cementerios de noche nos conectan con nuestros miedos atávicos, ahora, qué experiencia.
Cómo ha cambiado todo.
Otro abrazo fuerte para ti, Maite.

Rafael dijo...

Un soneto especial para una fecha también especial.
Un abrazo.

Verónica Calvo dijo...

Así es, Rafael.
Este día me gusta, ya ves :)

Abrazo.

Noelplebeyo dijo...

un día para reencontrarse

besos

Verónica Calvo dijo...

Así es.
Y un recordatorio.

Besos, Profe.

Anónimo dijo...

Hoy,recordando
ausencias que abrazan.
Te dejo rosas.

Lo de visitar un camposanto de noche da
yuyu,pero si "sentada en esta tumba.....escucho lejos una melodía de voces cristalinas..." igual me atrevo.

Me parece un poema precioso,precioso.
Lirio del valle.

Verónica Calvo dijo...

Lirio del valle, te imaginas que experiencia???

Gracias por las rosas.
Abrazo.

Marian Ruiz - Frontera Esdrújula dijo...

También me gusta el día y me gustan los cementerios, aunque no tanto como tus poemas; no en el mismo orden.
Un abrazo, poeta, y cuídate, que noviembre está aquí. ;)

Sergio dijo...

Qué buena celebración lírica de esta fiesta. Yo la estoy dedicando a lecturas más oscuras y góticas. Después de casi veinte años estoy con Anne Rice de nuevo. No espero mucho pero la evasión como higiene mental también es aceptable.
Te dejo en ese camposanto con esa hermosa música y sobre esa tumba. Un abrazo

Rosa dijo...

Me parece precioso.
Me transmite paz.

Un beso, querida Verónica.

Verónica Calvo dijo...

Me alegra saberlo, Marian.
Lo celebraremos con esa sidra pendiente.

Abrazo grandem

Verónica Calvo dijo...

Sergio, tengo dos pendientes de Rice. Uno de su buena época y el otro, el último de su vuelta a los vampiros.
Nos contarás en el otro blog???

Un abrazo desde el cementerio.

Verónica Calvo dijo...

Me alegra, querida Rosa.
En los cementerios es donde realmente hay paz.

Besos.

Sneyder C. dijo...

Un precioso poema para un día tan especial para recordar a los seres queridos.

Un cálido abrazo Verónica

Marisa dijo...

Un bello soneto
para este día
de paz y recogimiento.

Besos

Verónica Calvo dijo...

Muchas gracias, Sneyder, por pasar y comentar este soneto.

Abrazo.

Verónica Calvo dijo...

Gracias mi querida Marisa.
Un día lleno de serenidad. Es como bien dices: paz y recogimiento.

Besos.

Tracy dijo...

Hermosura tu poema, no el tema.

Alicia dijo...

Un poema precioso para recordar a los seres queridos. Abazos y besos

Verónica Calvo dijo...

Mil gracias, Tracy.
Es gótico; no a todos os gustará el tema, lo sé.

Abrazo.

Verónica Calvo dijo...

Gracias, Alicia.
Espero que los seres queridos no sean esa ánima perdida.

Abrazo.

Patty dijo...

Unas letras que te dan mucha paz y tristeza al leerlas.... besos Verónica :*

lunaroja dijo...

Tremendo, en pocas pinceladas oscureces y creas la sensación de soledad y misterio, logras que escuchemos las voces de los que ya no están, emocionas con el recuerdo de los que partieron, sensibilizas con tu pluma y emocionas!
Precioso!

Verónica Calvo dijo...

El camposanto es lugar de paz, tal vez por ello, Patty.
Aunque este es inquietante. Te imaginas esa aparición???

Abrazo.

Verónica Calvo dijo...

Muchas gracias, lunaroja.
Sobrepasada con tu comentario.
También eres buena imaginando, y eso ayuda :)

Besos.

Lichazul oo dijo...

hermoso soneto Verónica, pronto visitaré a mis viejos allí, ahora que tengo tiempo podré cruzar todo este Stgo para llegar hasta donde están enterrados

de niña solíamos ir con ellos a esos lugares y recorrer las tumbas
de adolescente solía ir a estudiar entre los árboles que allí había

no me son extraños los cementerios más bien me resultan familiares

abrazo

Carmen Silza dijo...

Que imagen más apropiada has utilizado en honor a estos días, excelente Veronica, el otro días estuve allí para dejar flores a mi mama, y cada día me siento más agusto allí, sera porque descansan mi papa y mama, es como si estuviese en sus brazos.
Un fuerte abrazo y feliz sábado.

Verónica Calvo dijo...

Elisa, tampoco me resultan extraños aunque voy muy poco.
Son lugares curiosos que cuentan muchas historias.
Jamás voy en estas fechas porque pierden esa paz.

Un abrazo grande y ánimo.

Verónica Calvo dijo...

Carmen, te entiendo.
Es bueno sentir ese sutil abrazo y llenarse de paz.

Te abrazo.

José Valle Valdés dijo...

Se me da muy bien el soneto, amiga. Bien existencial; porque la vida trae en sí, la muerte —es un ciclo natural —aunque algunos ni quieren escuchar de ello.

Abrazos

Verónica Calvo dijo...

Pichy, es cierto que es un ciclo natural y que muchos no quieren oír la palabra muerte.

Gracias por pasar.
Abrazo.

LA ZARZAMORA dijo...

Tus sonetos, y creo te lo he escrito en alguna que otra ocasión, tienen ese toque San Juan de la Cruz, ese toque de Valdés Leal y su
vanitas, y un renacer tras cada noche oscura del alma.

Es una joyita mi Corsaria!!!

Mil besos, y un abrazo acuoso de esos de los de l´Auvergne...
Sonrío.

Verónica Calvo dijo...

No sabía de ese toque pero sí sé que los sonetos para mi tienen ese lado oscuro y resonante. Eso trato de reflejar cuando me pongo.
Menudo piropazo me has echao :)

El agua de l' Auvergne es la mejor del mundo y me alegra encntrarla en los hogares parisinos (y se estira la sonrisa).

Gracias, querida Corsaria!!!