1 de septiembre de 2014

El animal




Los hay que cada día
ensayan su muerte.
Tal vez rememoren
plácidos vaivenes
en el líquido amniótico.

Otros, sentados en erosionados
escalones de piedra,
conjuran contra los necios
y enarbolan palomas por bandera.

Hay quien tras un mal día,
destroza un bar
en una pésima borrachera.
Le miran y le rehúyen,
con temor a contagiarse.

Muchos, en la privacidad
de su coche,
gritan insultos hacia
las personas de su entorno.
A estos casi les sonreímos.
Quién no lo ha hecho.

Hay una raza casi extinguida.
Son especímenes que caminan
tranquilos, sonrientes.
Les miramos, no con envidia,
con desconfianza.

Porque nos recuerdan
demasiado a quienes fuimos,
cuando creíamos que el mundo
era seguro, y nosotros,
no éramos aun el animal
que llevamos dentro.


Verónica Calvo

24 de agosto de 2014

Falta de corrección ortotipográfica



   El proceso de editar puede ser muy tedioso por aquello de las revisiones, y se puede escapar una errata por mucho cuidado que tenga el corrector y todos los revisores. Todos sabemos que nos acostumbramos a leer por intuición, es decir, no leemos letra por letra, y el proceso de revisar debe hacerse así, por letra. También ocurre que ya conoces tanto un texto que aunque tengas delante el error, no lo ves. ¿No os ha pasado esto?
   Un día leí un libro que fue un suplicio. Evidentemente el texto no había sido revisado porque encontré:
   Palabras a las que faltaban letras (mauslo, en vez de mausoleo), orden invertido (qeu en vez de que), guiones en vez de rayas (-  —), falta de cierres de exclamaciones, interrogaciones y comillas, errores en tildes, algún artículo mal empleado o que brillaba por su ausencia, sangrías mal realizadas etc.
   El libro tenía 504 páginas repletas de errores ortotipográficos, de estilo y de maquetación, pero este es otro tema, y es una pena, porque la traducción era realmente buena. La editorial, conocidísima, de esas de toda la vida.
   Llegó un momento en que tanto error me molestaba. Pero la novela me tenía atrapada, de otra manera, creo que hubiera abandonado la lectura.
   ¿Cómo es posible esto? Evidentemente, nadie revisó. Una pena, porque el libro lo pagan los lectores en todo los sentidos.

   Vosotros, que sois lectores, ¿os ha pasado algo de este calibre? ¿Habéis encontrado este tipo de errores ortotipográficos en muchos libros? ¿Cuál ha sido el mayor que habéis encontrado? 
     Comentad lo que os apetezca, gracias.


Por si alguien no conoce lo que es la ortotipografía, aquí lo podéis leer.

-Imagen tomada de la red-

19 de agosto de 2014

Recuerdo






Una caricia
en la solapa de tu camisa.
El dulce aliento
de tu beso en mi mejilla.
Una luna de plata suspira,
en el recuerdo de la partida.

                        -Verónica Calvo-




8 de agosto de 2014

Las pequeñas esencias, publicadas


Mi poemario, Las pequeñas esencias, recién salido de imprenta.

   Estoy feliz, como podéis imaginar. Es una edición especial, 15x21 cm, rústica con solapas, con cubierta en papel artístico acabado con barniz de máquina y una encuadernación cosida. El papel es de 90 gramos.
“Cien poemas y un epílogo, donde la belleza, el intimismo y mi visión personal toman forma verso a verso”. (…)

   La presentación del poemario será en septiembre, en Madrid. También en otras ciudades de España, os informaré.
   Así mismo, la distribución comenzará en septiembre, pero ya se van a enviar ejemplares a algunas distribuidoras que no se toman todo este mes de vacaciones.

   Quiero agradecer a 2 de Letras, editorial, todo el trabajo y esfuerzo que han realizado en la confección y publicación de este poemario. Especialmente a Manel, que ha ordenado los poemas, ha escrito la contraportada y se empeñó en editar una edición especial para esta colección de poemarios. Todo ello ha retrasado la publicación, pero el resultado creo que vale la pena.
   …Y como no, a Diana Panadés, que ha maquetado el interior y montado la cubierta del poemario. Gracias.
   También, a todos los que os habéis interesado en adquirir Las pequeñas esencias, ya sea en preventa, a través de la web de la editorial, o buscándolo en librerías.


   Para más información, pinchad aquí

3 de agosto de 2014

Leopoldo Panero: Sola tú




Sola tú junto a mí, junto a mi pecho;
sólo tu corazón, tu mano sola,
me lleva al caminar; tus ojos solos
traen un poco de luz hasta la sombra
del recuerdo; ¡qué dulce,
qué alegre nuestro adiós! El cielo es rosa
y es verde el encinar, y estamos muertos,
juntos los dos, en mi memoria sola.
Sola tú junto a mí, junto al olvido,
allá donde la nieve silenciosa
del alto Guadarrama, entre los pinos,
de rodillas te toca.
Estamos solos para siempre; estamos
detrás del corazón, de la memoria,
del viento, de la luz, de las palabras,
juntos los dos sobre la nieve sola.

Leopoldo Panero


("En lo oscuro")

-Imagen: Elena Dudina-

30 de julio de 2014

Alma-Tadema y la pintura victoriana



Cuando se cumple un siglo de su desaparición, la pintura victoriana, largamente denostada, conoce hoy una importante revalorización estimulada por el interés de grandes aficionados. La colección que Juan Antonio Pérez Simón, hombre de negocios mexicano de origen español, viene reuniendo desde hace una treintena de años es, con toda seguridad, una de las más bellas que figuran en manos particulares.

Las cincuenta obras que presenta el Museo Thyssen-Bormemisza proporcionan una amplia panorámica de esta pintura, que abarca desde los años sesenta del siglo XIX al inicio de la Primera Guerra Mundial, e ilustran perfectamente los dos grandes ejes de esta creación, tan original en el contexto europeo de la época: el culto a la belleza formal –por regla general, femenina– y la pasión por la cultura grecorromana, pasión cuyo representante más genuino es Lawrence Alma-Tadema.

Del 25 de junio al 5 de octubre de 2014.
Sala de Exposiciones Temporales del Museo Thyssen-Bornemisza. Sótano primero.

HORARIO:
De martes a sábado de 10.00 a 22.00 h. Los lunes y domingos de 10.00 a 19.00 h.

TARIFA: 9€ 

C/ PASEO DEL PRADO 8 –MADRID-

-Imagen: detalle de "Las mujeres de Anfisa" de Alma-Tadema sacada de la red-

25 de julio de 2014

Océano Atlántico

Agua que fluye,
reflejo cielo sobre su plata.
Algas y arena
arrastra con fuerza
hasta la playa.
Entre su espuma lleva
dos caracolas blancas.
El rumor de sus olas
mece a las barcas
que sueñan estrellas de nácar.
Hay en la orilla una niña
que moja los pies en sus aguas.

...Océano Atlántico,
fuerza de pleamar y resaca,
llévame a tu encuentro
antes de que llegue el alba.

Verónica Calvo







(Imagen tomada de la red)

20 de julio de 2014

Franck Thilliez: Gataca





SINOPSIS

Un padre infanticida apuñalado en su coche en el bosque de Vicennes. El cadáver de una estudiante de biología descubierto en la jaula de un chimpancé, aparentemente asesinada por el primate. Los restos de una familia de neandertales a los que mató un cromañón hallados en una grieta en una cumbre de un macizo alpino. El asesino de niños Grégory Carnot encontrado muerto en su celda tras arrancarse una arteria del cuello. Un médico obstetra que investiga sobre genética salvajemente asesinado en su domicilio de Montmartre. ¿Qué hilo invisible une estos crímenes atroces, cometidos con treinta mil años de diferencia?

Destrozada por una terrible pérdida, devorada y espoleada por el odio, Lucie Henebelle se lanza sobre la pista de los asesinos junto al comisario Franck Sharko, incapaz de olvidar, como ella, la terrible experiencia vivida. Una investigación que a través de la genética y la teoría de la Evolución, los conducirá directamente a las raíces del mal.

COMENTARIO DEL AUTOR

Esta novela está protagonizada de nuevo por Lucie Henebelle y Franck Sharko. Su aventura no concluyó al final de El síndrome E dado que en las últimas páginas se produjo un acontecimiento inesperado. Aunque evidentemente los personajes mantienen una continuidad psicológica con respecto al libro precedente, debo precisar que esta historia es completamente independiente, de modo que se puede leer sin necesidad de haber leído aquel.

Mi opinión

Esta novela me ha atrapado desde su comienzo. No se me ha hecho tediosa en ningún momento. No leí El síndrome E y es cierto lo que nos dice el autor.
   Los personajes están muy bien trabajados, la trama está muy bien urdida y desarrollada, no es para nada truculenta, a pesar de que la sinopsis puede echarte para atrás. El componente psicológico está muy bien llevado y te adentra cada vez más en la lectura, buscas esa conexión, aunque sí es verdad que enseguida comprendes el título, pero esto no resta interés a la novela, es más, puede que te despistes y no sea lo que de verdad aparenta (fue mi caso).
   El único “pero” que le saco es el personaje del autista. Al final se queda descolgado. Para los que hayáis visto la película “Al rojo vivo”, os diré que a pesar de la “similitud”, para nada toma esa dirección.    

   Si os gusta el género policiaco os recomiendo esta novela.
   ¿La habéis leído? ¿Qué opináis? (sin spoiler, por favor), ¿pensáis leerla?


Título: Gataca
Autor: Franck Thillez    
Editorial: Destino
Tapa blanda
Páginas: 656
Precio: 21 € (bolsillo: 10, 95 €)
ISBN: 9788423345816

14 de julio de 2014

Afortunada



Soy afortunada
por medir
un metro sesenta y cuatro,
y no, uno treinta.
Afortunada,
por tener los ojos verdes
que cambian a marrón claro.
Afortunada,
por tener unas manos
que me sostienen,
y un cuerpo que se funde
con el mío.
Afortunada,
porque sé que la muerte
es paz, y la vida,
una oportunidad
 -o una batalla.
Afortunada
pues sé que la oscuridad,
enseña a amar la luz.
Soy afortunada.
Solo eso
Y es mucho.

                    Verónica Calvo


-Imagen: Mahmood Al Khaja-

                                                                                            

9 de julio de 2014

Ausencia


Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.

¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.

Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante de tus ojos.

Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.

Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.

Me voy con mi vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.

Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.

Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor y en tu boca de mosto.

Tu entraña fuese y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo.
¡y en tu pasión que retumba en la noche,
como demencia de mares solos!

¡Se nos va todo, se nos va todo!



-Imagen tomada de la red-

30 de junio de 2014

El sabor de las cerezas



Vivía en lo más profundo del frío bosque, en un lugar inaccesible, no lejos de un río.
   Por propia voluntad se había alejado de todos y todo a la edad de veinticinco años.
   No era un hombre huraño, no era un misántropo, era un hombre solitario y desencantado. Nada más.
   El bosque le proporcionaba aquello que necesitaba, pero Martín, a sus ochenta y cinco años, seguía añorando el sabor de las cerezas.
   Una mañana salió en su ronda habitual para revisar cepos y le pareció ver a una joven entre los árboles. Fijó su mirada pero no vio nada. Pensó que las cataratas que nublaban sus ojos le habían jugado una mala pasada entre la luz y la sombra.
   Pero era tan real… No dándole más importancia, prosiguió su camino.
   Atardecía cuando regresó a su cabaña, y para su sorpresa, encontró a una joven sentada bajo el árbol donde él solía contemplar la puesta del sol.
   —Hola.
  Los dedos de Martín, instintivamente, se cerraron sobre el mango de su machete.
  —Hola –respondió el anciano dejando traslucir un tono de inquietud.
  La joven percibió el nerviosismo de Martín, y sin levantarse, y enseñando sus manos, dijo:
  —Llevo una semana recorriendo estos bosques. Tuve un accidente y perdí mis provisiones. De hecho perdí mi mochila y no tengo nada.
   Martín entrecerró los ojos pero no puedo distinguir signos de un accidente. Pensó que lo mejor era sacársela de encima cuanto antes y estar prevenido.
   —No se le niega agua al sediento. Espérame aquí.
   Se dio toda la prisa que pudo para entrar en la cabaña, sin perder de vista la puerta, sumergió la cantimplora en la cuba, y salió ofreciéndosela. La joven la tomó y bebió hasta saciar su sed. Le miró a los ojos, y sonriendo, dijo:
   —He sido muy osada al lanzarme a estos bosques sin más compañía que una mochila, un mapa y una brújula.
   —¿Te has perdido? –Inquirió el anciano frunciendo el ceño.
   —No. He ido dejando señales por el camino. No me resultará difícil volver a la civilización. No tengo mal sentido de la orientación.
   Calló. Ambos se miraron en silencio un buen rato.
   —Bueno, -dijo la muchacha poniéndose en pie y acercándose para devolverle la cantimplora- será mejor que me marche. He de buscar un refugio para la noche.
   Y sin más, comenzó a caminar hasta perderse de vista. Martín se quedó en un estado de alerta que le sobrecogía.

Pasaron dos semanas cuando volvió a encontrarse con la joven, esta vez en el río. Se saludaron. Martín seguía en estado de alerta, pues hacía tanto que no tenía contacto con otro ser humano, que no podía evitar pensar en un peligro. Pero había algo en aquella joven que a la vez le tranquilizaba.
   Martín lanzó su hilo con un anzuelo al agua y de tanto en tanto miraba a la joven. Ella, tranquila, disfrutaba del sol y el frescor del agua metiendo sus pies en ella. Martín no podía evitar pensar que tal vez se había perdido y no quería decirlo. La observaba. Se sorprendió a sí mismo diciendo mientras cargaba el pescado:
   —Muy bien, jovencita, si quieres comer pescado tendrás que ayudarme a llevarlo y prepararlo.
   La muchacha pareció encantada, tomó el pescado entre sus manos y siguió al anciano entre los árboles. Martín no salía de su asombro por la invitación. Volvió a aferrar el machete disimuladamente.

 Mucho podría contaros de las semanas que siguieron a aquel encuentro en el río, pero sería tedioso. Lo importante realmente, es que la joven se iba de la cabaña con el ocaso y volvía a la mañana siguiente. Así fueron conociéndose algo. Martín se relajó y la muchacha le ayudaba en sus quehaceres.
   Una tarde la joven le preguntó que echaba de menos y él, sin dudarlo, dijo:
   —El sabor de las cerezas.
   Ambos callaron.

Pasó una semana sin que la joven apareciera por la cabaña de Martín. El anciano al principio se preocupó, pero comprendió que ella, no era alma de bosque y que habría vuelto a su hogar.
   No le dio más importancia y siguió con su vida, aunque de vez en cuando se sorprendía mirando alrededor por si volvía.
   Doce días más pasaron. Ya Martín no esperaba verla, pero al volver del río, vio a la joven sentada bajo el árbol con algo en sus rodillas.
   Ambos se alegraron y la joven corrió con una inmensa sonrisa en los labios hacia el anciano.       
    —¡Martín, le he traído una tarta de cerezas hecha por mí! Espero que le guste.
   El anciano no podía apenas contener las lágrimas. Por su regreso, por esa tarta de cerezas, por cada año de soledad, por toda una vida.
   Pasaron a la cabaña y dieron buena cuenta de la tarta. No hay palabras para expresar la felicidad que Martín sintió degustando cada cereza de aquella exquisitez.
   —Gracias, muchacha. Me has hecho feliz.-Dijo Martín con voz pausada
   —Me alegra. –Dijo la joven levantándose y acercándose al anciano.- Ahora, has de venir conmigo, Martín, no temas…
   Y tomándole con cariño la cara, le besó ambas mejillas.
   Martín murió en paz.
  
Verónica Calvo

-Imagen: Sirius-

26 de junio de 2014

Romance de la luna, luna


La luna vino a la fragua 
con su polisón de nardos. 
El niño la mira mira. 
El niño la está mirando. 

En el aire conmovido 
mueve la luna sus brazos 
y enseña, lúbrica y pura, 
sus senos de duro estaño. 

Huye luna, luna, luna. 
Si vinieran los gitanos, 
harían con tu corazón 
collares y anillos blancos. 

Niño déjame que baile. 
Cuando vengan los gitanos, 
te encontrarán sobre el yunque 
con los ojillos cerrados. 

Huye luna, luna, luna, 
que ya siento sus caballos. 
Niño déjame, no pises, 
mi blancor almidonado. 

El jinete se acercaba 
tocando el tambor del llano. 
Dentro de la fragua el niño, 
tiene los ojos cerrados. 

Por el olivar venían, 
bronce y sueño, los gitanos. 
Las cabezas levantadas 
y los ojos entornados. 

¡Cómo canta la zumaya, 
ay como canta en el árbol! 
Por el cielo va la luna 
con el niño de la mano. 

Dentro de la fragua lloran, 
dando gritos, los gitanos. 
El aire la vela, vela. 
el aire la está velando.


Federico García Lorca

-“Romancero gitano"-

(Imagen tomada de la red)

21 de junio de 2014

Nuestro vértice

Dorado vértice
donde el salitre habita,
se hace ovillo,
luz de primavera
y salto de espuma.
En él colgamos
con las manos unidas,
la mirada reflejada
en tu pupila y la mía,
siendo pleamar
y plenilunio de caricias.
Vértice en vertical,
a tu piel dos estrellas,
a la mía, una lluvia de cometas.
Prende una luna de mi pelo
y deja que abrace tus estíos.


Verónica Calvo


-Imagen tomada de la red-

16 de junio de 2014

Isabel Allende: El juego de Ripper



  Sinopsis:

   Tal como predijo la astróloga más reputada de San Francisco, una oleada de crímenes comienza a sacudir la ciudad. En la investigación sobre los asesinatos, el inspector Bob Martín recibirá la ayuda inesperada de un grupo de internautas especializados en juegos de rol, Ripper.

Y empieza así:

 « “Mi madre todavía está viva, pero la matarán el Viernes Santo a medianoche”, le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla. »

   Mi opinión:

   Bajo el título “El juego de Ripper”, Isabel Allende se estrena en la novela policíaca. La autora ha manifestado en entrevistas que abordó este reto como una burla, y que para ello, leyó varias novelas de este género tan apartado del suyo. Hay muchas entrevistas en la red, por si queréis saber más del proceso creativo que Allende llevó a cabo.
  Esta novela tiene el sello de Allende: personajes bien perfilados, nos adentra en sus vidas de manera magistral, imaginación, mantiene el interés y como no, su forma de narrar, tan “Allende”.
   Siendo una de mis escritoras favoritas, he de decir, que no me ha calado esta novela.
   Me atrapó la historia de los personajes, sus vidas, sus perfiles, la relación entre ellos. Pero tuve la sensación de que la novela termina de forma apresurada al resolver la trama de los asesinatos.

   ¿Habéis leído esta novela? ¿Qué os ha parecido? (sin spoilers, por favor).
   De no haberlo hecho, ¿pensáis leerla?

Plaza & Janés
Cartoné
478 páginas
ISBN 978-84-01-34215-8
Precio: 22,90 €

11 de junio de 2014

Duerme tranquilo



Dijiste la palabra que enamora
a mis oídos. Ya olvidaste. Bueno.
Duerme tranquilo. Debe estar sereno
y hermoso el rostro tuyo a toda hora.

Cuando encanta la boca seductora
debe ser fresca, su decir ameno;
para tu oficio de amador no es bueno
el rostro ardido del que mucho llora.

Te reclaman destinos más gloriosos
que el de llevar, entre los negros pozos
de las ojeras, la mirada en duelo.

¡Cubre bellas víctimas el suelo!
Más daño al mundo hizo la espada fatua
de algún bárbaro rey Y tiene estatua.

Alfonsina Storni

(Imagen: Brooke Shaden)