-Imagen tomada de la red-
Se fue la luz en la casa de campo.
Al reflejo ondulante de una vela,
veía yo la noche pasar, como un ser vivo, entre las cosas.
Se hizo un silencio sólido, acompasado
con la fantasmagoría inquieta de la llama.
Pero entonces oí la respiración de la
montaña dormida,
el susurro melódico del viento entre los árboles,
el latir de la luna vagabunda.
En medio de aquella tenebrosidad
dorada,
en mitad del vacío, hablaba el universo.
Aún intento descifrar qué me decía.
(Los expedientes de la madrugada)

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