1 de septiembre de 2016

Ángel González: Mensaje a las estatuas


-Imagen tomada de la red-


Vosotras, piedras
violentamente deformadas,
rotas
por el golpe preciso del cincel,
exhibiréis aún durante siglos
el último perfil que os dejaron:
senos inconmovibles a un suspiro,
firmes
piernas que desconocen la fatiga,
músculos
tensos
en su esfuerzo inútil,
cabelleras que el viento
no despeina,
ojos abiertos que la luz rechazan.
Pero
vuestra arrogancia
inmóvil, vuestra fría
belleza,
la desdeñosa fe del inmutable
gesto, acabarán
un día.
El tiempo es más tenaz.
La tierra espera
por vosotras también.
En ella caeréis por vuestro peso,
seréis,
si no cenizas,
ruinas,
polvo, y vuestra
soñada eternidad será la nada.
Hacia la piedra regresaréis piedra,
indiferente mineral, hundido
escombro,
después de haber vivido el duro, ilustre,
solemne, victorioso, ecuestre sueño
de una gloria erigida a la memoria
de algo también disperso en el olvido.





10 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Ni las piedras se librarán del destino fatal.

No conocía el poema.

Besos.

Anónimo dijo...

Una gran poesía.
Reflexiva como la vida.
refleja el éxito y el ocaso que te lleva al olvido.
Grandiosa.

Sergio dijo...

Cuando además de belleza hay un buen pensamiento detrás, esto es maravilloso. Hace tiempo te hice caso con Anne Sexton y fue bien. A Angel Gonzalez no lo había leído hasta ahora y ya estoy tardando. El tiempo nos borrará a todos. Aunque nosotros vamos antes que las piedras. Saludos.

Rosa dijo...

"Polvo eres y en polvo te convertirás".
Pero lo espiritual no puede morir.
En el Libro de la Sabiduría ya aparece clara la idea de inmortalidad: «Dios creó al hombre para la inmortalidad».

Es un buen poema para reflexionar.

Un beso, querida poeta.

José Valle Valdés dijo...

Buen poema nos presentas, amiga. Se te agradece.

Abrazos

Entre palmeras... dijo...

Es que todos, absolutamente todos, somos lo que no queremos ver, aves de paso...

Mi abrazo, Vero

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

buen poema
las piedras , las verdaderas, nos sobrevivirán
esas otras... las reconstruidas, duran lo mismo que nosotros

besitos de luz

Anónimo dijo...

Todos formamos parte de un sistema y creo que ninguna pieza sobrevivirá inamovible ante el paso del tiempo. Nada está quieto o permenece inmóvil, excepto cuando se consigue el equilibrio. Por mucho que el hombre quiera, esa piedra es difícil que permanezca indefinidamente en equilibrio. O de no ser así, otro hombre la destruirá. Igual que ocurre con los sentimientos Verónica. Pero eso sí: somos piezas de un sistema y éste es el que nunca desaparecerá..

J. R. Infante dijo...

Me has pillado leyendo Palabra sobre palabra, su obra desde el 56 al 2001, así que en este momento soy todo Ángel González, qué más puedo decir.- Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

Piedras pequeñas, y todos guijarros...

Besos, Verónica.

Grande, A. Gónzalez.