14 de marzo de 2018

Un relato en el que pocos creen

-Imagen tomada de la red-

Era su tercer mes en el nuevo trabajo y hasta ahora todo había ido bien. La noche no le imponía, la soledad y el aislamiento no le sobrecogía, ya conocía los crujidos y sonidos del viejo edificio que vigilaba, se había acostumbrado a la compañía del viejo Vigilante y sus nervios estaban más que templados y curtidos en este oficio.
   No. Él no creía en esas historias para no dormir. Jamás, ni de niño, había creído en ello. Esta es la razón por la que accedió, sin problemas, al turno de noche. Sus compañeros, un montón de susceptibles por no calificar de peor manera, le miraban con una mezcla de admiración y desconfianza. Mejor para él: solo con su radio y sin aguantar conversaciones ni fanfarronadas.
   Pero la extraña actitud de Vigilante le puso algo nervioso. Levantaba la cabeza y agudizaba el oído en ese movimiento de orejas que recuerda a una antena parabólica buscando o rastreando señal para acto seguido, encogerse y temblar como si tuviera frío. Y lo más raro: le miraba a los ojos como suplicando algo. El viejo perro era tranquilo. Hacía las rondas con absoluta normalidad a excepción del último piso, pero nada destacable. Al fin y al cabo, esa planta estaba en muy mal estado y el animal ya tenía cataratas. Cuando recorrían el largo pasillo, Vigilante casi siempre lloriqueaba quedo y tanteaba con las patas delanteras el terreno. Inseguridad, nada más. Juan pensó que el pobre bicho entraba en sus últimos días y se compadeció de él dándole unos golpecitos en el lomo.
   Otra vez ese ruido. Vigilante se escondió bajo la mesa de la garita. Juan tomó la linterna, obligó al perro a levantarse y tomó la porra que siempre le acompañaba. Miró el reloj: adelantaría la ronda quince minutos.
   De la primera planta a la quinta todo en orden. Las habitaciones cerradas con llave y ningún sonido tras ellas. Vigilante reculó en el tercer escalón y Juan tuvo que agarrarle del collar y obligarlo a subir. Sexta planta. Silencio. El perro jadeaba nervioso pegado a la pierna izquierda de Juan, que, linterna en mano y oído atento, trataba de seguir un posible rastro de aquel ruido que sonaba a arrastre de muebles y golpe de canica. Nada. Avanzó lento, atento a todo y haciendo que Vigilante le siguiera el paso. ¿Y eso? ¿Un susurro? ¿Qué ha dicho?
Juan sintió las pulsaciones disparadas. Miró al perro y este muy nervioso trató con sus movimientos bruscos, soltarse de Juan. Otra vez ese susurro y esta vez acompañado de un frío tan helador que de su boca salía vaho, como de las fauces del perro. No. Él no creía en nada de aquellas chaladuras que contaban sus compañeros.
   Trató de calmar al perro, pero este consiguió zafarse y huyó escaleras abajo emitiendo alaridos. Masculló una blasfemia y se volvió, iluminando el frente a la vez que echaba mano a la porra.
   Y allí estaba. Un niño pequeño de otra época flotando en el aire, tan blanco como un sepulcro a la luz de la luna, sus ojos dos cuencas negras vacías, susurrando algo que no entendía y sin pies. Ese niño no tenía pies pues se difuminaba de cintura para abajo hasta hacerse traslúcido. Y de pronto, cesó. Desapareció la visión, el frío y la estupefacción.
   No. Él no creía en esas historias para no dormir. Jamás, ni de niño, había creído en ello. Pero entonces, ¿qué era eso que había visto?


-Verónica Calvo-

40 comentarios:

Verónica Calvo dijo...

Aquí les dejo un relato clásico de fantasmas.
Es un ejercicio de redacción, pero me apetecía publicarlo en el blog.¿Qué vio Juan? ¿Pueden darme alguna explicación y defenderla? Compartamos opiniones!!!

Gracias por su tiempo en venir a leer.

Rafael dijo...

La noche, los nervios, la guardia... Quizás influyó todo un poco y si dejamos libre la imaginación podemos ver lo que nos apetezca. Al niño que relatas, y a otros seres que podemos añadir, reales o irreales. Sin embargo, me pregunto, ¿qué fue lo que creyó ver o intuir el perro?
Un abrazo y feliz día.

Verónica Calvo dijo...

Interesante tu propuesta, Rafael.
Muchas veces no creemos algo pero de tanto oírlo se graba y en un momento, se destapa. La sugestión es así.
Y sí: ¿y el perro? Ah, amigo, qué buena pregunta has hecho.

Abrazo.

P MPilaR dijo...

A mi juicio, le falta desarrollo del "fantasma" Es más bien la narración algo mediocre de una aparente sugestión.

Maite Lorenzo dijo...

Qué buen relato. Verónica.
Dicen que algunos animales poseen una sensibilidad extraordinaria.
Según Melissa, la protagonista de Entre fantasmas, una serie de TV, sería el alma de un niño que no ha podido cruzar al otro lado, que no ha visto la luz o por una muerte violenta o porque algo debe de concluir aque en lalquiler tierra... véase también la película Ghost o La sombra de la libélula y qué decirte de la literatura del realismo mágico.
Dicen que hay fantasmas en La casa de América y en la casa de las siete chimeneas, serán leyendas...
Un beso muy fuerte

Verónica Calvo dijo...

Se acepta, María Pilar, pero recuerdo que es un ejercicio de redacción, no un relato ni nada. Un ejercicio.

Pregunto: el perro, ¿también estaba sugestionado?

Saludos.

Verónica Calvo dijo...

Me alegra que te haya gustado este ejercicio de redacción, Maite.

Sí, eso dicen. Lo cierto que a veces ocurren cosas raras.
Hay una novela de Mari Pau Domínguez que se llama "La casa de los siete pecados" basada en la aparición de la Casa de las siete chimeneas a la que haces referencia. Pero te recomiendo que escuches entrevistas, ya que esta novela ganó el primer premio de Caja Granada de novela histórica, donde la autora cuenta con extrañeza cómo "escribió" el último capítulo. Da que pensar.
También dicen que las leyendas se basan en realidades.

Un beso fuerte para ti también.

Verónica Calvo dijo...

RECUERDO que es un ejercicio de redacción, donde no prima el argumento (de ahí "clásico de fantasmas" o manido, ciertamente), ni el desarrollo del relato, ni perfilar personajes en profundidad, ni darle un final.
Se busca la fluidez del contenido, lo que es una redacción.
Es global.

Si además os gusta la historia, me alegro.

Gracias!!!

Histogeograjones dijo...

los alucinógenos tienen efectos insospechados

el aliento del perro se convirtió en un espectro infantil

besos

Noelplebeyo dijo...

el fantasma de antes soy yo!!!!

LA ZARZAMORA dijo...

Me gusta como has hilado el relato y sin dar pistas, las justas, para despertar la tensión y la complicidad del lector.
Según relatas ya había una leyenda sobre esa quinta planta " las chaladuras de los compañeros". A veces las leyendas cobran vida en el subconsciente.
La sugestión, la noche, los miedos de Juan, el lugar cerrado...
No sé lo que pensaría el perro... pero suelen ser muy instintivos e intuitivos. Yo le haría caso por si... ;)
Y cosas más raras hemos visto, eh? como objetos voladores en casas más que normalitas;) Sonrío.

Un beso grande, mi Corsaria Dark.

Verónica Calvo dijo...

Pudiera ser, Histogeograjones.
Pero el perro también iba puesto???
Esto da para profundizar.

Gracias.
Saludos.

Verónica Calvo dijo...

Cual, Profe???
El anterior comentario, el de la redacción, el que me acompañó mientras comía setas??? :D

Besos!!!

Verónica Calvo dijo...

Dicen que las leyendas tienen una base real.
Cierto que la sugestión se desata hasta en el más racional.
Y sí: los animales son muy intuitivos y no se sugestionan.

Ay, ese objeto volador que desafió a lógicas y leyes físicas!!! Ver para creer, dirían.

Gracias por apreciar este ejercicio de  redacción en lo que es.

Besos, mi querida Corsaria Rebelde.

Pitt Tristán dijo...

No tengo duda, Verónica. Esos espectros están en todos lugares habitables para ellos. Son los niños víctimas de la ira monstruosa de los cañones. ¿Qué fúnebre tañidos se les ofrendan? No hay para ellos remedos de oraciones, campanas o voces de lamento. Sólo los coros estridentes de la bombas. ¿Qué cirios pueden encenderse para despedirlos? Aunque todos no pueden verlos, si que pueden sentirlos pero callan, es en su aparición donde brilla el sagrado resplandor de los adioses.

Un beso.

Alicia dijo...

Me ha gustado mucho. Y lo interesante que se va poniendo cada vez que avanza. El perro parece que ve antes las cosas que el humano. No se si seria un fantasma o producto de la imaginacion y el miedo. Besos preciosa

Verónica Calvo dijo...

Estoy de acuerdo con tu comentario. Habitan lugares, mentes y eras.
No hay olvido.
Se puede creer o no en apariciones, pero el fantasma de un niño es conmovedor, aterrador y no se entiende, como su propia muerte e injusticia.

Gracias, Pitt, por este comentario que llama a la conciencia.

Verónica Calvo dijo...

Alicia, puede ser que Juan estuviera sugestionado, pero el perro...

Gracias por tu opinión.

Besos.

Pitt Tristán dijo...

¡¡¡Joder!!! ¿Ahora resulta que Noelplebeyo es un fantasma?

No lo puedo creer, perdón, no lo puedo ni de creer.

Verónica Calvo dijo...

Pitt: el Profe puede ser lo que le de la gana!!!
:D

Más besos.

TORO SALVAJE dijo...

Yo antes me reía de estas cosas.
Hasta que pasó lo que pasó.
Ya no me río.

El relato es muy bueno.

Besos.

Verónica Calvo dijo...

Hay cosas que no tienen explicación y hay quienes a pesar de, siguen dudando.

Gracias, Toro Salvaje, bss.

lunaroja dijo...

Me gustó el clima que creaste en este ejercicio.
YO creo que vio un espíritu,ni más ni menos. Creo en ese tipo de manifestaciones y he tenido experiencias. Eso no quiere decir que aún así no me den miedo.
También puede haber funcionado la sugestión del vigilante,pero,como dices tú, el perro entonces...qué percibe?
Muy interesante la propuesta!

Elisa Alcántar dijo...

la energía se trasforma
nosotros somos también energía
nadie se va del planeta solo nos trasformamos

un ejercicio que deja abierta la puerta a nuestras propias experiencias "paranormales"
besitos de sol Verónica :)

Verónica Calvo dijo...

Te creo, lunaroja.
A veces pasan cosas que tienen una justificación por absurda que parezca, otras simplemente no la tiene.
Los animales tienen una sensibilidad especial. Quien se haya relacionado con ellos lo sabe.

Gracias por tus palabras.
Besos.

Verónica Calvo dijo...

Elisa, como energía que somos, nos transformamos, eso creo.
Me parece que todos, aunque sea una vez, nos hemos encontrado cara a cara con situaciones que se escapan de toda lógica. Otra cosa es negarlo por lo que sea.

Besitos de sol para ti también.

Mª Socorro Luis dijo...

Para mi todo es posible. Digo "todo", hasta lo mas incomprensible.

Estamos en un mundo del que no sabemos ni comprendemos casi nada.La mente humana es un misterio que está en constante y lentísima evolución. Cada día se descubren datos, vestigios, misterios... algunos animales se sabe que son capaces de percibir sonidos inaudibles para el hombre... en fin...

Yo pienso que hay mucho mas de lo que podemos ver o comprender...

(Un tema apasionante, aunque este no es el lugar para tratarlo)

Un beso, Vero

Carmen Silza dijo...

Hola Veronica, efectivamente los animales tienen una percpción de las cosas más fuerte que la nuestra, yo he tenido dos gatos, y un pero que murieron, ahora tengo dos perritos, y a veces me asombro de lo que pueden llegar a percibir.
Encantada de leerte, un placer.
Feliz jueves.
Besos muchos

José Valle Valdés dijo...

La narración me resulta fluida y atrapante, amiga. La mente humana crea sus "mundos"; donde todo cabe —acaso los escritores, máximo los poetas, no crean mundos paralelos y se inventan muchas vidas?—. La imaginación es infinita, y, en un momento circunstancial, puede jugarnos "sus malas pasadas". muy bueno.

Abrazos

Verónica Calvo dijo...

Soco, cierto todo lo que dices.
Los animales, en concreto los perros, detectan enfermedades.
Sí, el tema da para hablar, exponer y compartir opiniones.

Beso, contenta de verte.

Verónica Calvo dijo...

Carmen, mis perros eran como radares, y un gato que me adoptó, ni te digo.
A mi me asombra la gente que los considera meros objetos o comida.
Buen jueves ya tus perritos, una palmadita de mi parte :)

Besos.

Verónica Calvo dijo...

Y tanto que creamos y que también nos puede jugar una mala pasada, Pichy.
Ahora, el perro, no da qué pensar???
Ahí lo dejo ;)

Abrazo grande.

Sergio dijo...

Con lo que me gustan las historias de terror... y lo poco que creo en ellas en el mundo real(soy como Juan). Lo que vio podría ser el producto de un cerebro cansado. en una novela de Stephen King un personaje dice que cuando los combatientes de Vietnam estaban muy cansados se daban cuenta porque algunos tenían ilusiones ópticas por el rabillo del ojo, sentían una presencia o cosas así. Juan trabaja de noche que es un turno muy dado a la fatiga. Claro que por último, sería muy pedante dar por hecho que lo que vio no fue ni más ni menos que lo que vio, un verdadero fantasma, el rastro de una vida pasada que se resiste a marchar de donde vivió. Me ha gustado mucho tu ejercicio. Y tu prosa. Saludos

Verónica Calvo dijo...

Sergio, leí un estudio sobre lo que me dices. Muy interesante, la verdad.
Justificamos lo de Juan: cúmulo de circunstancias y el inconsciente que sale por la matraca de los compañeros.
Pero... el perro??? ;)

Gracias por apreciar este ejercicio.

Saludos.

ibso dijo...

Me gustó mucho el relato.
En cuanto a tu pregunta si me lo permites te responderé con otra pregunta:
¿Es cuantificable el alma humana, esa energía o fuerza vital que puede trascender lo físico y que una vez liberada no se puede confinar en esta realidad?

Anónimo dijo...

Esto hoy parece un Iker Jiménez.Como ejercicio de redacción muy bien.Todo lo que no puede ser demostrado empíricamente pasan a ser "Hechos extraordinarios" ( milagros,presencias,sueños premonitorios. ...).No existe explicación pero ahí están.Los animales parecen tener un sexto sentido,csptan la electricidad del ambiente.

Besos. Buenas noches!!!.LDV.

Verónica Calvo dijo...

Me alegra te haya gustado este ejercicio.
En cuanto a tu pregunta: ¿Y por qué no se puede confinar en esta realidad?
Todo es cuestión de creencias y a veces de abrir la mente a lo desconocido.
Y en esto último no me refiero exclusivamente a cuestiones cuanto menos, raras. Puede ser, por ejemplo, abrirse a ir a museos, a viajar, a la vida...
La ciencia ya reconoce dimensiones paralelas y van teorizando sobre viajar en el tiempo.
Hay tanto que se nos escapa...
Gracias por crear hilo, espero alguien lo siga y así, compartimos.

Saludos.

Verónica Calvo dijo...

Me sacaste sonrisa, LDV, pues esta historia es tan de Jiménez como de King y es cierto: parece ser que hay temas que solo corresponden al universo de una persona.
La ciencia ha ido demostrando situaciones y vivencias que tomamos por "extraordinarias", y hay otras que muchos científicos reconocen no tener justificación, ni lógica ni explicación, de ahí que se hayan interesado en "trascender".
Querer llevar todo al laboratorio es querer meter el mar en un frasco, pues ciertas "cosas" se escapan de la lógica.
Seguramente con el avanzar del tiempo, muchas cosas que hoy en día parecen "extraordinarias" tendrán su lógica, otras, no.
Quien ha convivido con animales sabe de esa sensibilidad, no solo para estas cuestiones, para muchas. Y como bien dices, captan la electricidad (el tiburón, por ejemplo).
Interesante tu planteamiento. Gracias.

Buen día.
Besos.

Rosa dijo...

Sí pueden darse 'apariciones', los santos, por ejemplo, han dado testimonio a través de los siglos de haber visto a las almas del Purgatorio, pero estas almas buscan siempre las oraciones, no buscan asustar o intimidar.

E incluso se pueden percibir 'presencias' sin llegar a ver una figura determinada.
Si esas apariciones o voces aterrorizan, entonces no podemos hablar de almas buenas, según el exorcismo ("Summa Daemoniaca", del padre Fortea, es una buena obra para leer sobre esto), actuarían fuerzas del mal, el demonio.
Si causan miedo y confusión, no son almas buenas.

Es cierto que los animales perciben mucho, tienes razón, pero no sé si en este tipo de sucesos llegan a percibir. No lo sé.

Por ejemplo, san Juan Bosco relató que cuando era seminarista, acordó con un amigo que quien muriera primero, informaría al otro el estado de su alma. Habiendo fallecido el amigo del santo, a la noche siguiente del funeral y estando este último en oración junto a sus compañeros de teología, llegó la señal. Una puerta se abrió violentamente y vieron una luz tenue que cambió de color, junto a eso se oyó una voz que decía: "Bosco, Bosco, Bosco, estoy salvado".

Un beso, querida Verónica.


Verónica Calvo dijo...

No sabía estas cosas que me cuentas de l8s santos, Rosa. Al padre Fortea le he escuchado en entrevistas. Me parece algo radical en aseveraciones sobre el yoga y el reiki pero bueno, las creencias son un mundo.
Percibir, intuir, sentir.
Hay cosas extrañas que no se pueden explicar.
Los perros tienen una sensibilidad especial, eso lo he vivido con ellos.

Besos, querida amiga y gracias.