21 de febrero de 2022

Lan Ling: El blanco color de la cercanía


                                                                           -Imagen tomada de la red-

 

Ya los labios de ayer han roto el origen
del canto. El sonido acaba en el
mar. No puede saltar desde la inmensidad
de la muerte. En la oscurísima
nieve del invierno, en la ribera, pasa
caminando una grulla. Sus alas
desplegadas sostienen el espacio entre
el cielo y la tierra. Fuego de
esplendor trágico. Cierta clase de martirio.
Al fin y al cabo, las plumas no
se descomponen, sino que regresan a la
tierra. Tienen la promesa de que
su fantasma revoloteará, sujeto al viento.
Al cabo de un momento la soleada
terraza se vuelve húmeda y fría. Ni siquiera
la ventana puede eludir la memoria
de un simple destello en el fondo de un lago.
 
-Lan Ling-
 
(Pertenece a El barco de orquídeas, antología de poetisas chinas recopiladas por Ling Chung y Kenneth Rexroth. Traducción de Carlos Manzano)

14 de febrero de 2022

De tierra y aire

 

                                                     -Imagen Remedios Varo-


Hay abandono en tu postura.
Un rayo de sol acaricia tu cabello.
Tantas veces quisiste ser aire…
Ahora a la tierra te entregas.
 
Soñaste un muro de piedra.
Un muro de piedra escalaste.
Siendo tú, tanta tierra,
¿cómo acabaste siendo aire?
 
Debajo de tu nombre
existe un campo de trigo.
Dentro de tu mirada
la niebla todo lo abarca.
 
En un poema inacabado
eres el aire que levanta la tierra.
Eres la tierra que se abandona en el aire.
 
-Verónica Calvo-


6 de febrero de 2022

Domingo


I
 
Abrir la ventana.
Respirar el aroma del domingo.
Solo cielo azul.
Ningún sonido.

 

II
 
Es la quietud.
El eterno eco del no sonido.
Hay, en el cielo, muchos suspiros.

  

III


Abrir la ventana.
Sentir los pasos perdidos.
El silencio sepulcral del domingo amanecido.
 
-Verónica Calvo-


-Imagen Hu Jundi-


31 de enero de 2022

Poema para un recuerdo


                                                                              -Imagen tomada de la red-


Lo que duró un minuto.
Lo que sentí en su silencio.
 
Atravesar el frío de un nombre
y acariciar el filo de su aura.
 
Destellos en el túnel
donde se diluyen los poemas.
Anticipada ausencia
vibrante de presencia.
 
Y luego…
 
Regresar a mi jardín,
donde el verdor cubre con su manto
la tristeza. Lo no dicho. Lo sentido.
 
Hay un ave que vuela libre
en mi libreta.
 
-Verónica Calvo-