22 de enero de 2022

Poema en el viento

                                                          -Imagen Brooke Shaden-


Regresó el viento.
Y meció mi poema
en su pluma.
 
Supe que nada, es.
                         Y, a la vez, lo es todo.
 
Separar tu sonrisa
de mi ansia.
Juntos en el blanco de una página.
 
El viento nos lleva,
nos despeina y nos trae.
Mi verso se une a tu palabra.
 
Supe que todo, es.
                         Y a la vez, es nada.
 
Regresó el viento.
Se deshizo mi poema
entre tu cielo y mi alborada.
 
-Verónica Calvo-


16 de enero de 2022

En la noche


                                                                            -Imagen Donata Wenders-


Vienes con la noche
y te cubres de silencio.
Hay una entrega en el aire;
unas palabras susurradas
en el baile de la sombra.
 
La ciudad duerme,
y yo, desde mi desvelo,
juego a imaginar luces
en tu rostro.
Vienes y te vas. Como el a i r e.
 
En cada rescoldo que guardo,
un latido resuena lejano.
Hay un poema. Y una canción.
Te vistes de noche.
Me desvisto de silencio.
 
En cada sueño, la otra vida.


-Verónica Calvo-

8 de enero de 2022

Días perros

-Imagen Natalie Shau-


Este vagar en la escasez.
Despertar en el círculo
y dormitar en su contorno.
Batir las alas rotas
y querer creer en el milagro.
 
Ese trozo de cielo azul perdido.
Esta pérdida encontrada y, de nuevo,
                                          perdida.
 
Eco. Silencio.
Este repetir el mismo camino.
Hay cansancio.
Y una hoja que, al caer,
susurra su (des)esperanza.
 
Y yo oigo el canto fúnebre de la hoja.
Y yo no oigo esos susurros de hipocresía.
 
Despertar. Vagar. Dormitar.
Repetir. Oír. Encontrar y perder
para perder y perder lo encontrado.
 
Hay días que son
                     (como)
                             perros abandonados.
 
-Verónica Calvo-

28 de diciembre de 2021

Mis mejores lecturas de 2021

 

Ha sido un año de muy buenas lecturas. No he abandonado ningún libro, pero ha habido alguno que se me ha hecho muy cuesta arriba. Os dejo una novela, un poemario (releído; no es la edición que pongo en esta entrada) y un libro de relatos que me han gustado mucho, aunque me ha costado decidir qué recomendaba.

Si os animáis a leerlos, espero que os gusten.
¿Qué me recomendáis?


 

Una distopía inquietante y llena de salvaje ironía sobre el hundimiento del dólar y el desmoronamiento de Estados Unidos, contada a través de una familia a la que se le acaba el sueño americano. 

Estados Unidos, 2029. Un siglo después, ha vuelto a suceder. El dólar se desploma, la inflación se dispara, el país se dirige hacia la bancarrota.

Y la familia Mandible, protagonista de esta sagaz y feroz novela distópica que, llevándonos al futuro, nos habla de realidades muy reconocibles, va a padecer las consecuencias.

Prósperos y sofisticados, aunque también disfuncionales, los Mandible esperan la herencia del nonagenario patriarca. Pero como fallece en plena crisis, la lluvia de millones con la que contaban hijos y nietos se disipa en el aire. Y los miembros de esta familia de clase alta se ven envueltos en situaciones para ellos inauditas: Carter, incapaz de afrontar el pago de la residencia de su senil madrastra, se ve obligado a acogerla en su casa; Avery se indigna porque ya no puede permitirse comprar aceite de oliva; su hermana Florence tiene que alojar a familiares que se han quedado sin hogar en su pequeño apartamento; a Nollie, escritora que ha vivido felizmente expatriada en París, no le queda más remedio que regresar a un país que le resulta irreconocible... Sólo la generación más joven, representada por el adolescente Willing, bicho raro y economista autodidacta, es capaz de buscar salidas imaginativas a la crisis.

Lionel Shriver, con su colmillo retorcido y su mala baba marca de la casa, mueve con habilidad a unos personajes desbordados por la situación, a los que retrata con mirada penetrante y humor salvaje. Y nos presenta unos Estados Unidos en los que el sueño americano muestra su lado más oscuro: las vallas fronterizas ya no sirven para evitar que entren inmigrantes, sino para que los ciudadanos no escapen; algún estado declara su independencia; el presidente –de nombre latino– decide crear una nueva moneda para sustituir al desmoronado dólar...

Editorial Anagrama/Lionel Shriver



Dámaso Alonso (1898-1990) ha definido Hijos de la ira (1944) como «un libro de protesta escrito cuando en España nadie protestaba. Es un libro de protesta y de indignación. Protesta ¿contra qué? Contra todo… Habíamos pasado por dos hechos de colectiva vesania, que habían quemado muchos años de nuestra vida, uno español y otro universal, y por las consecuencias de ambos. Yo escribí Hijos de la ira lleno de asco ante la estéril injusticia del mundo y la total desilusión de ser hombre. Es también un intento de indagación en la realidad del mundo, en su esencia, y de su primera causa […]: la vida es monstruosa porque es inexplicable […] De esta doble consideración […] nacen todos los matices y contradicciones que el lector podrá encontrar en las distintas posiciones respecto de la causa primera».

Fanny Rubio, directora del Instituto Cervantes de Roma y reconocida especialista en poesía española contemporánea, ofrece en este volumen una edición enriquecida con anotaciones y comentarios, que facilitan la comprensión de cada uno de los poemas, y con un estudio que analiza el alcance de la revolución literaria promovida por Hijos de la ira.

 Editorial Planeta de Libros


La necesidad de amor —obsesiva, autodestructiva, impredecible— nos conduce a lugares prohibidos; así sucede en el mundo escalofriante de Dame tu corazón, esta colección de relatos de la inimitable Joyce Carol Oates.

En estas diez magníficas historias nos encontramos con niños que escapan al control de sus padres; cónyuges que se despiertan un día y descubren que apenas se conocen; pasados obsesivos que interfieren en futuros inciertos; y también con la certeza de que aquello que tenemos más cerca pueden ser quienes nos hagan más daño. Historias sobrecogedoras capaces de despertar nuestras pasiones más profundas.

«El territorio de Oates es el de aquellas cosas que decimos en voz baja para nosotros mismos o solo las pensamos, avergonzados de sacarlas afuera y afrontarlas». (Carlos Zanón, El País)

Gatopardo Ediciones/Joyce Carol Oates