20 de junio de 2022

Fragmentos 2


I


Mirar hacia el cielo
por evitar el roce de una mirada.
Hay un breve silencio.
Sentir, como si nada,
un dedo acariciar
el filo de mi alma.
 
 
II
 
Ascender y descender
al mismo tiempo.                                                Caer y sobrevolar,
y sobrevolar cayendo,
este acantilado sensorial
fuera de nuestro tiempo.
 
 
III
 
La voz miente.
La palabra no se ajusta.
Hay un mirar de nuevo
hacia el cielo.
… ¿Y esa melodía?…
Es el corazón que no se calla.
 
 
IV

Retomar el pulso de la vida.
Las calles con sus pasos
y sus prisas y sus ruidos y sus gentes.
Transitar hacia el crepúsculo
protegiendo lo que oculto
y ansiar que te sueñe mi noche.
 
 
-Verónica Calvo-

9 de junio de 2022

Sensaciones

                                                  -Imagen Katia Chausheva-

   

La mirada.
La sensación.
El silencio.
 
La palabra como vehículo
de lo que decimos,
-banalidad y forma-
y la entrelínea
que flota en el hueco
que hay entre los cuerpos.
 
Fuera de este instante
solo existe
calor, gente y una ventana oscura.
Y de nuevo,
la palabra.
La mirada.
La entrelínea.
 
La sensación
de haber llegado tarde,
y a la vez,
de estar donde se debe.
 
Avanzamos hacia la noche
dejando atrás la sensación,
y el silencio y la ventana.
 
A veces se desea
ser lluvia en primavera.
 
-Verónica Calvo-

26 de mayo de 2022

Quietud

                                              -Imagen Donata Wenders-


El habitual silencio
que todo lo cubre.
La inmovilidad del aire,
de la vida, de la gente.
La tensa calma
de la espera.
Nada llega.
 
C a n s a n c i o.
 
Hay una sombra en el cielo.
 
A lo lejos,
horizonte velado por humo.
 
En el corazón,
el desgarro de la pérdida.
Y se sigue.
Y todavía, se espera.
 
Hay un duelo que empieza.
 
A lo lejos,
un horizonte sonríe velado.
 
¿Por qué sonríe?
 
Ninguna respuesta.
 
 
-Verónica Calvo-


16 de mayo de 2022

Desprenderse



   -Imagen
Christian Schloe-


La costumbre de llevar
pétalos blancos entre las manos.
(Mantener con vida
el eterno poso de añoranza).
 
La costumbre de tragar
palabras al sol de la mañana.
(Cuántas veces
se respira bajo el agua).
 
La costumbre de negar
y renegar el paso de la sombra.
(No hay espacio,
ni hay camino. Quiero olvido).
 
—La costumbre
de la costumbre de estar acostumbrada—.
 
Rasgo el velo del tiempo.
Rompo imágenes en el espejo.
 
De la esquina del recuerdo
mil pájaros se han alzado al cielo.
Vuelo libre entre ellos.
 
El aire revive y mantiene.
Hacia la esencia.
Hacia adelante.
 
 
-Verónica Calvo-


24 de abril de 2022

Denis Johnson: El nombre del mundo


                                                                                -Imagen Penguin Libros-


El nombre del mundo narra la aventura personal de Michael Reed, un profesor universitario que intenta reponerse de la muerte de su mujer y de su hija en un accidente de coche, emprendiendo una existencia errática que lo llevará a un destino muy especial.

La novela arranca con un tono apacible que se va enturbiando a medida que el protagonista desciende a su infierno personal; Michael Reed, viudo sin rumbo, deambula por la facultad cuando conoce a una joven estudiante y artista de performances que se convierte en la combinación perfecta de conquista sexual y recuperación de la hija fallecida.

Como muchos de los héroes de Johnson, Reed se mueve en el territorio de la paranoia y la pérdida del sentido de la vida, que Johnson retrata con agudeza, sin dejar de lado el aspecto humorístico presente hasta en los temas macabros.

El nombre del mundo es un retrato febril de la rutina, la tristeza y la devastación.


Autor: Denis Johnson

Nº de páginas: 144

Editorial: Literatura Random House

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN:9788439709640

Año de edición:2016

Traductor: Rodrigo Fresán