25 de febrero de 2016

La Villa




Casas blancas encaladas en primavera lucen banderolas de colada en sus azoteas.
   Siempre presente el cielo despejado, cual cúpula inmensa y perenne, protege y desprotege la vida en la frontera.
   El viento mece cabellos sueltos escapados de los altos moños de muchachas adormiladas que, en pijama arrastran a sus hijos de la mano a la escuela.
   Se saludan cantarinas mientras pisan charcos de relente, y arrebujadas en la bata,
regresan a sus casas parando antes en la panadería donde compran un sabroso pan portugués.
 Escapa un murmullo de misterio bajo las adoquinadas calles estrechas donde dicen emerge bajo el pozo, calle Galdames arriba, un pasadizo que lleva bajo el río a Castro Marim majestuoso, el mismo que pintara Sorolla de fondo cuando pescaban atunes en abundancia.
 Olores de puchero, Don Diego y azahar acompañan al solitario caminante que no encuentra más placer en estas calles que admirar patios llenos de geranios, atelier de pintores y leyendas de brujas que escapan con orgullo y aviso, de las alzadas voces ayamontinas.
  La Villa, vericuetos de subidas, gente que saluda y sonríe allá arriba del cabezo, donde el viento húmedo divisa la desembocadura del Guadiana, mirando alegre el Algarve portugués, sin entender de contrabando ni rencillas.

(La Villa es un barrio de Ayamonte lleno de encanto y autenticidad).

-Verónica Calvo-

-De Agua-

 -Imagen: D´Esury-

26 comentarios:

Rafael dijo...

Bonito lugar, sin duda.
Un abrazo.

María Perlada dijo...

Una villa entrañable y perfecta para caminar sobre sus calles y descubrir sus encantos.

Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Me dan ganas de irme a vivir ahí... lo pintas tan bien que miro a mi alrededor y me dan ganas de pegarle fuego a todo.

Besos.

Deray dijo...

Que arte el tuyo Verónica, me has echo sonreir al recordar mi Andalucia.
Tu hablas de Huelva y a mi me a parecido incluso que hablabas también de mi Cádiz. Porque toda Andalucía es asi, con ese duende tan especial, ese olor a puchero y azahar que quita el sentio, los geranios adornando balcones y patios... Uffff magnifica entrada Veronica, me ha emocionado recordando mi tierra, ya que tuve que irme como muchos otros a causa del trabajo.

Preciosa tu entrada

Besos y mi cariño

(Te pido disculpas porque en mi comentario de la entrada anterior, te llame Victoria en vez de Verónica, fue un lapsus, cuando me di cuenta ya le había dado a comentar , lo siento)

Marisa dijo...

Una bella descripción
que casi permite
caminar por el paisaje
con perfume de Don Diego
y azahar.

Besos

Mª Jesús Muñoz dijo...

Me llega a través de tus letras ese viento fresco que mueve las sábanas tendidas y acaricia el cielo azul de la villa de Ayamonte...Todo un reclamo a sentir la esencia de la naturaleza en sus calles y en el alma de sus gentes.
Mi felicitación y mi abrazo por esta preciosidad, Verónica.
M.Jesús

tecla dijo...

Pura delicia pasear por el pueblo que nos vio nacer y que encierra en su interior la vivencia pura de mi infancia. El amor de mi madre y de mi padre. Los racimos de uvas y unas castañuelas escondidas en el baúl antiguo de mis raíces milenarias.
Una bellísima descripción de nuestra tierra.

Sergio dijo...

Sí, lo conocía del magnífico Agua, que está lleno de placeres literarios. Esa composición de lugar dónde puedes oler hasta el barrio es una maravilla. Sólo te queda un poco la nostalgia de un lugar en el que no has estado pero te gustaría.

Rosa dijo...

Es una maravilla tu descripción.
Muy pronto, disfrutaré de tu "Agua".
La imagen me recuerda a Van Gogh.

Un beso grande, querida Verónica :)

Julieta dijo...

Lugar que me recuerda a ese instante que saboree en algún momento...
Gracias por traerlo.
Un abrazo

Marcos dijo...

Incita a viajar.

Rosana Marti dijo...

Un precioso lugar, así tan cual lo describes, con la esencia más pura, me he sentido allí y he respirado más vida que nunca.

Un abrazo lleno de mi amistad.

Entre palmeras... dijo...

No sé que descriibe mejor su encanto, si la imagen o tus letras.

Abrazos muchos y lindo fin de semana

Joaquín Galán dijo...

Bellísima descripción del barrio de la Villa.Conozco Ayamonte solo por los libros de texto,pues allí desemboca el enigmático Guadiana tras regar mis tierras extremeñas.Pero estuve cerca un verano,en Cartaya de donde me traje su luz y muy bellos recuerdos.

Que tengas un bello fin de semana es mi deseo.

Abrazos

J. R. Infante dijo...

Palabras justas para un lugar de mucho encanto. Haces poesía en tu descripción.- Un abrazo

ReltiH dijo...

ME LA ESTOY IMAGINANDO. LINDAS TUS IMÁGENES.
ABRAZOS

Pilar V dijo...

Un lugar para adentrarse.

Un saludo

Euterpe dijo...

Me encanta tu estilo, Verónica, siempre lo diré.

Luna dijo...

Cada palabra pinta un maravilloso paisaje.
Y el paisaje te pinta a vos.

Saludos!

Anónimo dijo...

Merecido homenaje a La Villa, barrio grande desde el que se otean las riberas del majestuoso Guadiana y el último puente sobre sus orillas, que une a dos tierras no sé si quizás antaño enfrentadas por disputas y contiendas.
Tapaba, La Villa, el horizonte al mismísimo Marqués de Ayamonte.
Ayamonte,... tierras de Andévalo, vegas, luz, mar y río.
¡Qué bonito es mi pueblo!, como diría un villorro.

Gracias Verónica.

Verónica Calvo dijo...

anónimo:

Tal vez nos conocemos.

Ayamonte siempre en mi corazón.
Tantos años allí...

Gracias!!!

Anónimo dijo...

Has descrito con una gran delicadeza y realidad el ambiente natural del desarrollo de una mañana en ese barrio de Ayamonte. Me ha gustado también, risueño y andarín.

Patricia

Anónimo dijo...

¡Claro que sí!,... y esas calles blancas de La Villa, seguramente os echan de menos.

Gracias a tí.

Kasioles dijo...

Lejos del bullicioso ruido de la ciudad, esa villa se muestra como un apacible lugar de descanso y paz, ahí todos se conocen, da la sensación de que forman una gran familia y la vida transcurre feliz en ese lugar.
A mí me queda muy lejos, pero la verdad es que has despertado mi curiosidad.
Te dejo cariños en un abrazo.
kasioles

Lyliam dijo...

Y nos llevaste a todos de la mano por esas calles y nos llenamos de aromas y de sabores. Una narrativa preciosa mi querida Vero, con el natural encanto que te caracteriza. Siempre es un placer volver a leerte amiga poeta y gracias, por recordarme. Yo también te quiero.

LA ZARZAMORA dijo...

Por un instante me llevaste a mi querido Ayamonte.
Una descripción para saborear sin moderación.
Besos de mar gitanos, Verónica.