26 de agosto de 2020

Poema inspirado por un verso

-Imagen: Katia Chausheva-



Todos estaban muertos o con las alas rotas o devoradas por la vida.

-Edgar Lee Masters-

1


El recuerdo.
Voces que se elevan con el viento.
La sombra se diluye en cada estancia.

2

El silencio.
La perspectiva de aquello que vimos desde el aire.
Añoranzas.

3

El horizonte es un lienzo negro.
La espera de lo que calla.
Nadie viene. Nada.

-Verónica Calvo-

9 de agosto de 2020

Y la noche...

-Imagen Brooke Shaden-

Y la noche
llegó a cada pliegue que me compone.
La sombra del recuerdo
borra el brillo de la estrella.

Hay fisuras
en cada aurora.
Más allá de este cuarto de luna,
las voces surgen naufragas, en este minuto
que lo es Todo -que será Nada-.

Y la noche
todo lo cubre; todo lo tapa.
Más allá del pensamiento,
cajas de música desafinadas.

El tiempo difumina
el rostro de aquellos que habitan, en el desarraigo.


-Verónica Calvo-

31 de julio de 2020

Edgar Lee Masters: Robert Davidson

-Imagen tomada de la red-


Me cebé espiritualmente alimentándome de almas de hombres.
Si veía un alma fuerte,
hería su orgullo y devoraba su fuerza.
Los refugios de la amistad sabían de mis mañas,
pues cuando yo podía robar a un amigo, lo hacía.
Y siempre que podía aumentar mi fuerza
socavando la ambición ajena, lo hacía
para allanarle el camino a la mía.
Y el triunfar sobre otras almas,
simplemente para afirmar y probar mi fuerza superior,
era para mí una delicia,
el intenso placer de la gimnasia del alma.
Devorando almas, debería haber vivido para siempre.
Pero sus restos indigestos me produjeron una nefritis mortal,
con ansiedad, insomnio, ánimo deprimido,
odio, recelo y trastornos de vista.
Al final, con un grito de espanto, tuve un colapso.
Recordad que los gusanos,
no se alimentan de otros gusanos.


(Poema perteneciente a Antología de Spoon River)

23 de julio de 2020

(Extraña) Nueva vida



Ayer vi pasar,
entre la calima que se expande en el gentío,
parte de este verano diferente.

Yo estaba sentada en un banco,
a la sombra de un pensamiento extraño,
cuando le vi venir sin más señas
que una sonrisa tapada.

Brillaba en sus ojos
la luz moribunda de la esperanza.

Abrazó a una mujer diminuta.
Ella le separó de su cuerpo con aprensión.

Charlaron brevemente,
sin saber que yo acechaba
bajo aquella sombra opaca.

Se despidieron.
Ella con prisa.
Él, intentando retenerla.

La calima de los cuerpos
se elevaba al cielo turbio.
Turbio de esperanzas deshechas.
Sucio de miedo y rabia.

Y le volví a ver,
agazapado en la semioscuridad
que tejía el sol entre las ramas
de un árbol en la esquina,
esperando como un animal herido,
el encuentro con alguien conocido.

Otro que no sabe qué hacer con esta rara vida,
pensé.

Ayer vi pasar,
entre la calima que difumina los días,
a muchos extraños, atónitos ante esta nueva vida.

-Verónica Calvo-

16 de julio de 2020

N.


Te hiciste lluvia en la lluvia,
recuerdo y nostalgia.
Te fuiste en el silencio
que rompe la madrugada.

(Dentro quedó
lo que no tiene palabras).

Y te vuelves a hacer
nostalgia y recuerdo,
lluvia dentro de la lluvia,
silencio y madrugada.

-Verónica Calvo-


(Para N, “palabrista” que fue brisa 
y sigue siendo aire. Escrito en 2019)